Yogalalma y cocinaymente

Esta es un historia con muchas patas, incontables aventuras y un lazo tan fuerte que nos durará hasta la eternidad. Por suerte Anaisa tiene memoria de elefante y se acuerda de los detalles, incluso muchos más detalles de los que yo quisiera que me recuerden! Yo en cambio tengo un cerebro más tipo cuadro impresionista y como he almacenado la vida es a modo de película artística, en desorden, en colores, pues como dice ella, yo siento con lupa y cuando uno siente así es cómo si siempre hubiera estado “ adentro de la corrida de toros”, siendo el toro, el torero, y la muleta ( el trapo rojo) todo al mismo tiempo o saltando del uno al otro. Ella dice que yo soy 4 y ella 1 y yo le digo que ella es un 4 disfrazado de 1 ( estoy hablando del eneagrama, para los que no entiendan que es eso de los números pero 4 significa artista, dramática y otro montón de características un tris extremas y no tan lindas y 1 significa rígido y perfeccionista pero el 4 se “ centra” en el 1 o sea se “ mejora” y el 1 en el 4 lo que no puede ser casualidad…. Anaisa les explica mejor todo esto pues los números van de 1 al 9 y todos tenemos un poco de todos… ) El caso es que nos pasamos la mitad de la adolescencia filosofando de la vida, las dos con el corazón a punto de explotar de tanta emocionalidad. Menos mal teníamos esa afición al deporte que nos ayudaba a compensar tanta energía y pasión! Además tuvimos la fortuna de tener a un 7 muy 7 a nuestro lado ( el 7 es la representación del cógela suave… ), Amalia, que siempre nos miró con cara de búho cuando caíamos en ese espiral de “drama” y nos hizo poner los pies sobre la tierra, su tierra, una tierra sin ninguna complicación. Anaisa y yo, a nuestros 22 añitos, viajamos a Beijing a visitar a mi tío padrino el más generoso y alcahueta del universo y nos enamoramos tanto de China que decidimos regresar durante las prácticas de la universidad a vivir en Shanghai juntas. En ese entonces China era lo más cercano a otro planeta! Y realmente nosotras para ellos éramos extraterrestres. Exploramos cada rincón con una mochila al hombro, y un presupuesto de 10 dólares al día que muchas veces invertíamos en dulces o té de pelotas compuesto básicamente de azúcar con una masa de arroz dulce, por lo que adquirimos unos cachetes anormales, tanto que fue casi imposible elegir un par de fotos decentes ( como ella está tan famosa, le daño la reputación si les muestro a semejantes bellezas ). Cada una cargaba un computador de como 10 kilos que se llamaban portátiles de milagro, y no se porqué salvo en India, siempre estuvimos en invierno, lo que significaba que cada una cargaba otros 10 kilos de abrigos y bufandas. Pero aún así nos sentíamos de lo más ligeras de equipaje pues literalmente flotábamos en esas épocas de una libertad del tamaño del universo entero que para nosotras se había convertido en “ alcanzable” emoción que solo puede surgir luego de romper con todas las barreras y sentirse dueño de la vida propia. En nuestros días libres, o si yo me escapaba de la universidad militar donde estaba haciendo la pasantía, caminábamos por todo Shanghai y nos sentábamos en un café a escribir sobre nuestras aventuras y descubrimientos que atesorábamos felices, siempre con sed de más. Creo que estos meses en Asia nos formaron tanto que para ambas cambió la vida por siempre. Anaisa, desde esas experiencias se formó como profe de yoga y se empezó a consolidar en quién es hoy. Yo las guardé, volví a lo de siempre, y por 16 años me torturé empecinada en cumplir con las expectativas de la doctrina rígida de mi profesión… hasta que en el 2020 exploté como un geiser para darle vida “ a toda máquina” a lo que es hoy cocina y mente, mi oasis, mi pasión y mi tesoro. Hace tres días grabamos un podcast juntas. En ese momento pude abrazar todo esto, esa magia, esa dicha de haber vivido con ella las épocas mas maravillosas de mi vida, con la certeza de que se vienen muchas otras igual de increíbles, formadoras y fantásticas, y con una sensación de “consolidar”. Para ambas, compartir y enseñar se ha convertido en nuestro motor de vida y espero que podamos seguir haciéndolo indefinidamente….

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